El viaje en tren que emprendí con mis compañeros por la web 2.0 a finalizado, pero creo que nos devuelve al camino algo cambiados, y eso es bueno.
Les transcribo acá lo que voy recopilando por los vagones y camarotes de este viaje… que recién empieza.
Dicen que después de 20 años de docencia, nada nos sorprende, sin embargo siempre hay excepción y a pesar de utilizar plataformas de educación a distancia hace varios años la propuesta de este curso, rompió los moldes.
Se dice por ahí que esto marcó un antes y un después en cuanto a cursos a distancia, inclusive se dice que ya tiene un hijo reconocido y otros tantos por salir no reconocidos. Seguramente mucho se podrá decir y, que bueno que así sea.
Podríamos decir que todo comenzó con las ganas de hacer algo juntos, que dos amigos se propusieron, que fue por ganas de experimentar algo nuevo que no terminábamos nunca de saber que era. Que estos dos amigos se encontraron con otro par que los empujaron, y que al final y después de tantos “que”, surgió la idea y el trabajo.
Cuando se ve, lo simple, lo sencillo, y las ganas, es que uno se pregunta porque no hay espacios de este tipo en todos lados, ¿no?.
Allí tal vez radica uno de los objetivos más altos de este grupo, que no son solo Carlos Neri y Karpicius, somos por suerte cada día más, un autodenominado “Proyectos al Sur” que no tiene siquiera una identidad fuerte y marcada, pero que si tiene las ganas de unirse, ser, y dar.
Debería pensar esta experiencia desde un punto de vista más profesional, más analítico, pero es que cuando pienso en qué ha significado, pienso principalmente en lo afectivo, en lo vincular, es decir, en lo social y, de hecho eso viene a demostrar que se trata fundamentalmente de una experiencia de vínculos entre personas.